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Jun 08

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Enseñar, resistir y soñar en tiempos de Neoliberalismo.

El 10 de abril de 1947 terminaba el primer encuentro de Friedrich Hayek, Milton Friedman y un grupo de selectos invitados en MontPelerin que serían los que darían inicio a lo que, en la actualidad, conocemos como Neoliberalismo.

A solo horas de cumplirse el septuagésimo aniversario de aquella jornada de cierre de la primera reunión de la Sociedad de MontPelerin, policías federales reprimían y detenían en plaza de los Dos Congresos de la Ciudad de Buenos Aires a maestros que se encontraban resistiendo una medida que tiene el sello de la Société. Esa noche, bajo la lluvia, cientos de maestros y profesores levantaban, en un espacio público, una Escuela Pública Itinerante que sería un instrumento de lucha, de reclamo.

Tanto aquellos Neoliberales de MontPelerín como los actuales del gobierno de Mauricio Macri tenían y tienen claro que el movimiento obrero en general y los sindicatos en particular eran y son sus principales enemigos ya que, según sus principios, con sus reivindicaciones salariales y sus demandas sociales destruían y destruyen las bases de acumulación de las empresas. La creación de un ejército de reserva de desocupados fue y es una premisa para obligar a los sindicatos a aceptar la flexibilización y la reducción del salario.

Denostar, estigmatizar y demonizar a las organizaciones sindicales y a sus dirigentes ha sido y es, uno de los ejes de la agenda “periodística” de los Neoliberales. Así, luego de la perplejidad de los primeros minutos(solo un canal transmitió en vivo lo que estaba ocurriendo en Plaza de los dos Congresos) la “orden” fue hablar de “choque” entre la policía y los “sindicalistas”. Y hacer eje en Baradel.

Obstinadamente Maestros.

Como en los 90’s con los telefónicos o los ferroviarios parece ser que los Trabajadores de la Educación son el blanco de los embates de esta nueva avanzada Neoliberal en la Argentina.

Un conflicto gremial que se inicia a principios de este año y que aún continúa sin resolución refleja la voluntad de un gobierno nacional que se niega a “dialogar” por medio de los canales que determina la ley, la “Paritaria Nacional Docente”. Ese espacio de discusión de los trabajadores con la patronal tiene, en este caso, un carácter especial, porque si bien prevé la discusión del mínimo salarial de cualquier docente del país y las condiciones de trabajo y capacitación, también permite incluir en la discusión el financiamiento de infraestructura, equipamiento, planes educativos como Fines o el Conectar Igualdad, las orquestas y coros, los CAI, CAJ y planes socioeducativos, todos eliminados o reducidos a la mínima expresión por este gobierno Nacional.

Es curioso que el gobierno que venía a restituir la República, que el gobierno que venía a priorizar el DIÁLOGO se niegue a convocar a Paritarias a los docentes, obligación legal y ámbito natural de diálogo con los trabajadores. Y más llamativo aún es que, después de su propio incumplimiento, acuse a los gremios docentes de estar detrás de intentos desestabilizadores.

En ese marco el plan de lucha de la Ctera incluyó paros con multitudinarias marchas como las del 6 y 22 de marzo en Buenos Aires. Y, en el mes de abril, ante la negativa del ministro Esteban Bullrich a convocar a Paritaria, aún con un fallo de la justicia que lo instaba a hacerlo, y entendiendo que el conflicto iba a tener largo alcance, muchos comenzaron a pensar en la experiencia de lucha de la carpa blanca, que por más de 1000 días estuvo plantada frente al Congreso de la Nación. Si hay algo que tenemos los maestros, decía por esos días Sonia Alesso, es paciencia.

La Escuela Itinerante sería un gran paso porque allí se contaría, en forma directa, todos los días, a todos quienes se acercaran, que los docentes que están en esta escuela reclaman que se cumpla la ley y que quien no la cumple –más allá que quieran disfrazarlo- es el gobierno nacional.

Represión, detenciones, operaciones de prensa y de inteligencia y finalmente el ninguneo son las respuestas recibidas hasta hoy del gobierno que venía a cerrar la grieta de los argentinos.

En contrapartida, el abrazo cálido, amoroso, es lo que ha recibido del pueblo argentino ese colectivo de trabajadores de la educación que, en la Itinerante, comenzó a ser centro de la resistencia a este renovado modelo de entrega. Un pueblo que abraza a sus maestros, que defiende su Escuela Pública y que comienza a entender a qué vienen y por quiénes vienen estos adalides del cambio.

Desde el 5 de mayo la Escuela Itinerante comienza a cumplir el destino de su nombre, recorrer los caminos de la patria, desde la plaza de los dos Congreso a Formosa y de ahí al resto de la Argentina para denunciar este proyecto político de unos pocos que excluye a la mayoría; en defensa de la Escuela Pública, de los derechos de los pibes y pibas y del trabajo de sus padres.

Una Escuela Itinerante que recorre los caminos de la patria y se convierte en emblema de lucha contra el Neoliberalismo, enseñando, resistiendo y soñando.


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